El Prado colgará en su web el informe en el que se determina que la obra "El Coloso", no es de Goya.

Manuela Mena, Conservadora de pintura del S.XVIII, ya había declarado a los medios hace unos meses que estaba claro que esta obra, El Coloso, pintada entre 1808 y 1812, no podía ser de Goya. Esta opinión se vio reforzada al ser descubierta en el lienzo por José Luis Díez, Conservador de pintura del S. XIX, la firma A.J. que corresponde a Asensio Juliá, artista aragonés, seguidor de Goya, que en muchas de sus obras refleja temas goyescos, paisajes con animales, corridas y figuras como ésta. La aparición de la firma ha sido determinante para que hayan salido a la luz las afirmaciones de estos especialistas sobre que la pintura no es de Goya.
Manuela Mena ya afirmó hace uno meses que "para mí, esta obra no es de Goya", y consideró que la misma desde abajo "corresponde a otra mano distinta" a la del maestro de Fuendetodos, y que la figura del gigante, "muy clasicista, no corresponde a su forma de hacer".
Haría falta, según José Luis díez un estudio más profundo sobre aquellos artistas que siguieron la estela de Goya y que le sobrevivieron unos años. Estos artistas seguidores de Goya, imitaron o se inspiraron en su pintura a lo largo de prácticamente todo el S. XIX.
Asensio Juliá vivió cerca de Goya y le sobrevivió cuatro años.
Pueden aparecer más obras atribuidas a Goya y que no lo son
Tal y como avanza la Tecnología, cada vez son más las pruebas físicas que se podrían realizar: estudios químicos del lienzo, radiografías de las pinturas, estudios con microscopios de alta precisión, que determinasen la forma de mover el pincel sobre el lienzo, etc.
Tal vez Goya no pintó algunos de sus cuadros.
Ahora bien, ¿y si lo que ocurrió es que tuvo un mal día, que pidió el lienzo a un conocido, o que empezó el cuadro y lo terminó otra persona?
En mi opinión, aproximarnos 100% a la autenticidad de una obra no es un asunto científico sino técnico. Los avances de la tecnología ayudan al experto en arte pero no siempre son determinantes. Hay que contar, como en este caso, con la historia y con características artísticas que difícilmente se pueden analizar con un ordenador.
No es fácil.
Enrique Alonso